

SOMA
/DISEÑO UX UI DE UNA APP PARA COMBATIR LA BRECHA DE DATOS EN LA SALUD FEMENINA
La falta de datos e investigación en la salud femenina provoca que muchas enfermedades crónicas pasen desapercibidas durante años. Cuando las pacientes van a la consulta, suelen toparse con un sesgo de género sistémico y al no tener herramientas para demostrar de forma objetiva lo que sienten, sus síntomas terminan siendo invalidados. Esto genera un problema grave: por un lado, diagnósticos tardíos en patologías; y por otro, mujeres que abandonan el sistema sanitario por pura frustración e impotencia.
Para hacer frente a esta realidad se ha diseñado SOMA. Más que un registro de síntomas, la aplicación actúa como un traductor entre la experiencia física de la paciente y el lenguaje técnico del médico. A través de una interfaz empática y de uso diario, esos dolores aparentemente inconexos se transforman automáticamente en informes clínicos visuales y estructurados. A medida que se utiliza, la herramienta empieza a detectar patrones y desencadenantes. Así, la usuaria entiende qué le está pasando, mientras que el profesional sanitario recibe un historial limpio que va directo al grano y agiliza muchísimo la toma de decisiones.
Pero el objetivo a largo plazo va más allá de la consulta individual. Si las usuarias deciden donar su historial de forma anónima, toda esa información centralizada puede convertirse en la evidencia científica que nos falta ahora mismo. Es una forma de usar los datos para cerrar la brecha que originó el problema.
En definitiva, SOMA no solo busca mejorar la comunicación médico-paciente. Su verdadera misión es visibilizar un abandono histórico, devolverle a la usuaria el control sobre su propio cuerpo y conseguir que su dolor tenga la validez clínica que merece.
SOMA es el producto de mi Trabajo Final de Grado, con calificación de 10.
SOMA
/DISEÑO UX UI DE UNA APP PARA COMBATIR LA BRECHA DE DATOS EN LA SALUD FEMENINA 2026
La falta de datos e investigación en la salud femenina provoca que muchas enfermedades crónicas pasen desapercibidas durante años. Cuando las pacientes van a la consulta, suelen toparse con un sesgo de género sistémico y al no tener herramientas para demostrar de forma objetiva lo que sienten, sus síntomas terminan siendo invalidados. Esto genera un problema grave: por un lado, diagnósticos tardíos en patologías; y por otro, mujeres que abandonan el sistema sanitario por pura frustración e impotencia.
Para hacer frente a esta realidad se ha diseñado SOMA. Más que un registro de síntomas, la aplicación actúa como un traductor entre la experiencia física de la paciente y el lenguaje técnico del médico. A través de una interfaz empática y de uso diario, esos dolores aparentemente inconexos se transforman automáticamente en informes clínicos visuales y estructurados. A medida que se utiliza, la herramienta empieza a detectar patrones y desencadenantes. Así, la usuaria entiende qué le está pasando, mientras que el profesional sanitario recibe un historial limpio que va directo al grano y agiliza muchísimo la toma de decisiones.
Pero el objetivo a largo plazo va más allá de la consulta individual. Si las usuarias deciden donar su historial de forma anónima, toda esa información centralizada puede convertirse en la evidencia científica que nos falta ahora mismo. Es una forma de usar los datos para cerrar la brecha que originó el problema.
En definitiva, SOMA no solo busca mejorar la comunicación médico-paciente. Su verdadera misión es visibilizar un abandono histórico, devolverle a la usuaria el control sobre su propio cuerpo y conseguir que su dolor tenga la validez clínica que merece.
SOMA es el producto de mi Trabajo Final de Grado, con calificación de 10.
SOMA
/DISEÑO UX UI DE UNA APP PARA COMBATIR LA BRECHA DE DATOS EN LA SALUD FEMENINA
La falta de datos e investigación en la salud femenina provoca que muchas enfermedades crónicas pasen desapercibidas durante años. Cuando las pacientes van a la consulta, suelen toparse con un sesgo de género sistémico y al no tener herramientas para demostrar de forma objetiva lo que sienten, sus síntomas terminan siendo invalidados. Esto genera un problema grave: por un lado, diagnósticos tardíos en patologías; y por otro, mujeres que abandonan el sistema sanitario por pura frustración e impotencia.
Para hacer frente a esta realidad se ha diseñado SOMA. Más que un registro de síntomas, la aplicación actúa como un traductor entre la experiencia física de la paciente y el lenguaje técnico del médico. A través de una interfaz empática y de uso diario, esos dolores aparentemente inconexos se transforman automáticamente en informes clínicos visuales y estructurados. A medida que se utiliza, la herramienta empieza a detectar patrones y desencadenantes. Así, la usuaria entiende qué le está pasando, mientras que el profesional sanitario recibe un historial limpio que va directo al grano y agiliza muchísimo la toma de decisiones.
Pero el objetivo a largo plazo va más allá de la consulta individual. Si las usuarias deciden donar su historial de forma anónima, toda esa información centralizada puede convertirse en la evidencia científica que nos falta ahora mismo. Es una forma de usar los datos para cerrar la brecha que originó el problema.
En definitiva, SOMA no solo busca mejorar la comunicación médico-paciente. Su verdadera misión es visibilizar un abandono histórico, devolverle a la usuaria el control sobre su propio cuerpo y conseguir que su dolor tenga la validez clínica que merece.
SOMA es el producto de mi Trabajo Final de Grado, con calificación de 10.
SOMA
/DISEÑO UX UI DE UNA APP PARA COMBATIR LA BRECHA DE DATOS EN LA SALUD FEMENINA
La falta de datos e investigación en la salud femenina provoca que muchas enfermedades crónicas pasen desapercibidas durante años. Cuando las pacientes van a la consulta, suelen toparse con un sesgo de género sistémico y al no tener herramientas para demostrar de forma objetiva lo que sienten, sus síntomas terminan siendo invalidados. Esto genera un problema grave: por un lado, diagnósticos tardíos en patologías; y por otro, mujeres que abandonan el sistema sanitario por pura frustración e impotencia.
Para hacer frente a esta realidad se ha diseñado SOMA. Más que un registro de síntomas, la aplicación actúa como un traductor entre la experiencia física de la paciente y el lenguaje técnico del médico. A través de una interfaz empática y de uso diario, esos dolores aparentemente inconexos se transforman automáticamente en informes clínicos visuales y estructurados. A medida que se utiliza, la herramienta empieza a detectar patrones y desencadenantes. Así, la usuaria entiende qué le está pasando, mientras que el profesional sanitario recibe un historial limpio que va directo al grano y agiliza muchísimo la toma de decisiones.
Pero el objetivo a largo plazo va más allá de la consulta individual. Si las usuarias deciden donar su historial de forma anónima, toda esa información centralizada puede convertirse en la evidencia científica que nos falta ahora mismo. Es una forma de usar los datos para cerrar la brecha que originó el problema.
En definitiva, SOMA no solo busca mejorar la comunicación médico-paciente. Su verdadera misión es visibilizar un abandono histórico, devolverle a la usuaria el control sobre su propio cuerpo y conseguir que su dolor tenga la validez clínica que merece.
SOMA es el producto de mi Trabajo Final de Grado, con calificación de 10.























































































































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